Archivo de la etiqueta: coprofilia

Urofilia y coprofilia

Urofilia:
La urofilia es una parafilia no especificada caracterizada porque el individuo necesita obligatoriamente para el orgasmo, sentir el olor o el sabor de la orina, ver orinar a alguien o sentir el ruido que hace.
Del griego “uron” (orina) “philía” (amor), también denominada urolagnia y ondinismo, pues Palem dice que Havelock Ellis –quien era urolágnico-afirmaba que “el trastorno provenía del interés general por todo lo que sea agua en la naturaleza”. Se manifiesta en diversos grados:
1) Masturbarse mientras huele un pañuelo empapado en orina.
2) Escuchar el chorro de orina.
3) Ver orinar a otros.
4) Pedir al otro que orine sobre el urofílico; a esta práctica se la denomina “lluvia dorada”.
5) Beber la orina de otro.
Es natural que al tratarse un acto íntimo y privado, provoque cierta excitación al observar cuando otro orina, pero no lo es cuando provoca una excitación sexual intensa y excluyente. El urofílico suele concurrir con frecuencia a los baños y puede ser confundido con un homosexual que desea ver el pene del otro, pero solo desea ver orinar, oler la orina o escuchar cuando cae el chorro.
El olor a la orina es significativo filogenéticamente, ya que los animales marcan su territorio con ella, para ahuyentar a los rivales y  atraer a las parejas.
El placer de orinar como fuente exclusiva del placer sexual no suele ser frecuente ni descrito como parafílico.
Coprofilia:

Es una parafilia no específica que según nuestra definición, es “una desviación sexual por la que se obtiene placer sexual por el contacto con los excrementos”, el nombre proviene del griego “kópros” (excrementos) y “philia” (amar).
La defecación es una función natural, y fuente de placer mientras se expulsa y mientras se relaja posteriormente, todo lo relacionado con las heces es muy primitivo como fuente de placer, y en algunos primates superiores se observa que las madres comen las heces y toman la orina de sus cachorros. En el ser humano, sabemos que no existe un rechazo por parte del niño hacia sus excrementos, sino todo lo contrario, puesto que ha sido producido por su cuerpo y está cargado con su libido narcisista, los niños pueden llegar a comer sus heces en una suerte de coprofagia.
Pero en la adultez, esta práctica está en el origen de la sumisión ante una autoridad que humilla, y tiene una raíz masoquista., también puede expresarse mediante la satisfacción sexual por oler papel o pañuelos que contienen materia fecal propia o ajena, que se guarda celosamente entre sus pertenencias, o simplemente mediante la introducción del dedo en el ano para olerlos esporádicamente

Parafilias

Se define parafilia a la recurrente e intensa aparición de fantasías sexuales o de conductas que engloban a objetos o animales, niños o adultos que no dan su consentimiento, o de producir dolor y sufrimiento a las parejas o a sí mismo, por lo que la imaginación o los actos inusuales o extravagantes se tornan necesarios, reiterados y a veces excluyentes, para conseguir la excitación sexual. También son llamadas desviaciones o variaciones aunque hoy se trata de evitar la palabra.
A lo largo del tiempo su definición fue cambiando, por ejemplo, antes se la definía como un patrón de conductas sexuales en la que la fuente predominante de placer sexual no era a través de la cópula heterosexual, pero luego como la homosexualidad fue definida como una preferencia sexual en lugar de una parafilia este concepto perdió vigencia.
Actualmente las parafilias se entienden como las conductas sexuales, eróticas que no son comprendidas por la mayoría de las personas.
Así encontramos que hay parafilias que castiga la Sociedad como delitos y existen otras, que aunque no son aceptadas tampoco se les considera un delito. Desde el punto de vista de la Psiquiatría y del Psicoanálisis las parafilias son consideradas “perversiones”.
Tomando como referencia la primera definición encontramos que existen algunas parafilias que se pueden encontrar dentro de la sexualidad normal si se les practica esporádicamente o como juego amatorio que precede a la copula normal.
Las parafilias son un deseo incontrolable, impulsivo y compulsivo de realizar el acto o de fantasearlo. De hecho los individuos que la practican pueden parecer exteriormente tan normales como cualquier otra persona.
En Sexología se evita estigmatizar imponiendo sobre tópicos tan controvertidos como la sexualidad humana un etiquetaje discriminatorio.
“Parafilia” proviene del griego “para” = junto a; “filein” = amar.
La etimología alude a un amor paralelo a la forma convencional. En efecto: el sexo convencional es heterosexual, coital, con finalidad declarada procreativa y en general con el hombre en posición del misionero (encima de la mujer).
Es de imaginar que una actividad constreñida así no se corresponde con la intimidad sexual de las parejas actuales, según lo demostró, ya en 1948, el pionero sexólogo americano Alfred Kinsey en su encuesta a miles de norteamericanos.
Para establecer un diagnóstico diferencial con otras conductas sexuales no patológicas, el DSM IV dice que “las fantasías, comportamientos u objetos, son considerados parafílicos sólo si provocan malestar o alteraciones clínicamente significativas, como: son obligatorias, producen disfunciones sexuales, requieren la participación de otros individuos en contra de su voluntad, conducen a problemas legales o interfieren en las relaciones sociales.”
Tampoco deben coincidir estas conductas con el curso de enfermedades mentales tales como retraso mental, demencia, cambio de personalidad debido a una enfermedad médica, la intoxicación por sustancias, un episodio maníaco o la esquizofrenia. Aquí las conductas sexuales anormales son inusuales, aisladas, no obligatorias y solo duran
lo que dura el trastorno mental de fondo.
La edad de comienzo del trastorno suele remontarse a la infancia y las primeras etapas de la adolescencia, donde aparecen conductas parafílicas, pero se definen recién en la adolescencia y la adultez joven.
Las fantasías, impulsos y comportamientos pueden ser elaborados o simples, de una sola serie o de varias parafilias asociadas. La duración debe ser mayor de seis meses, pero lo común es que sean recurrentes, se cronifiquen y duren toda la vida, con tendencia a disminuir a lo largo de los años. Pueden haber períodos de mayor expresión, coincidentes con períodos de estrés,  y también cuando la persona se encuentra con oportunidades existenciales de practicar sus fantasías y actos. Tal el caso de los que eligen trabajar o se ofrecen como voluntarios en comercios de venta de lencería o zapatos de mujer (fetichismo), trabajar con niños en guarderías y hogares (pedofilia), conducir una ambulancia o cirugía, la carrera militar combatiente o la carnicería, así como la policía política en los regímenes de fuerza
(sadismo sexual), enfermería (frotteurismo), o en morgues (necrofilia), o empleados de los hoteles de alta rotatividad (voyeurismo).
La repercusión social del trastorno parafílico es variable, pues hay casos en que el portador lleva una vida social activa que no permite sospechar trastornos íntimos,  pero otros se aíslan en sus fantasías y comportamientos, con graves repercusiones sobre su rendimiento laboral, estudiantil o su vida conyugal o social. Compran o roban y coleccionan material fotográfico, películas o prendas referidas a su trastorno exclusivo y eso les basta como toda vida sexual. El
exhibicionismo y el voyeurismo así como el sadomasoquismo, pueden llevar a situaciones que violan la Ley y sus portadores terminan encarcelados o procesados. Otros,sufren un deterioro social progresivo o temporario, o llevan una doble vida: privada y pública, la mitad de los parafílicos está casado. Muchos tratan de imponer a sus mujeres sus fantasías o conductas, lo cual conlleva peligro de vida o lesiones en caso de sadomasoquismo, o delitos en caso de pedofilia. Hay parejas de parafílicos que llegan a una transacción de vida muy pintoresca y peculiar, otras, se divorcian con frecuencia y se vuelven a casar, buscando comprensión.
Clasificaciones De Las Parafilias:

ALTERACIONES DE LA ELECCIÓN DE OBJETO

Fetichismo
Pedofilia
Necrofilia
Parcialismo
Zoofilia
Coprofilia
ALTERACIONES EN EL ACTO SEXUAL

Exhibicionismo
Voyeurismo
Masoquismo sexual
Sadismo sexual
Fetichismo travestista
Frotteurismo
Escatología telefónica
Clismafilia
A esta clasificación se llegó después de haber eliminado de la misma a la masturbación, que se consideraba una desviación de objeto y de acto, pues se elegía a sí mismo como objeto y no se practicaba el coito. A la homosexualidad, que se consideraba una desviación de objeto, pues se elegía a una persona del mismo sexo, pero siguió apareciendo como “Otros trastornos psicosexuales”, sólo en su forma de homosexualidad egodistónica desde 1973. En ese año en que fue eliminada la forma de homosexualidad egosintónica de la Clasificación de Enfermedades Mentales, hasta el año 1987, que ya no incluyó ninguna forma de homosexualidad como enfermedad psiquiátrica. También se eliminó la gerontofilia, o preferencia patológica por personas mayores de 60 años, dados los adelantos de la ciencia para el mantenimiento de la salud de los gerontes.
También dejaron de considerarse, por su baja incidencia estadística, a muchas parafilias cuya existencia se reconoce, hay otras que son prácticas sexuales inhabituales, extrañas y hasta grotescas, pero que no revisten el carácter diagnóstico de parafilias, sino simples preferencias que mantenidas en la intimidad del individuo o la pareja, no causan perturbación alguna, ni poseen carácter compulsivo o exclusivo.