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Ciclo reproductor femenino


Antes de que nazca una niña, todas las células que más adelante se convertirán en óvulos ya se encuentran formadas
en sus ovarios, en esta fase primitiva, estas células son llamadas oogonias.

Estas oogonias se convierten en los oocitos primarios, algunos de los cuales finalmente se transforman en óvulos maduros (ova). El proceso de la producción de óvulos, llamado oogénesis, comienza en el feto femenino, pero antes del nacimiento entra en una fase de estancamiento. Así, cada niña nace con casi 500.000 oocitos primarios los cuales se quedan en esa fase de desarrollo hasta que ella alcanza la pubertad, durante este tiempo no se produce ningún nuevo oocito, y la mayoría de los que se habían desarrollado, mueren gradualmente.

Para el momento en que una niña alcanza la pubertad, existen aproximadamente 30.000 oocitos primarios que pueden seguir desarrollándose. A la edad de treinta años, este número ha disminuido  a aproximadamente 10.000, y cuando la mujer alcanza su menopausia, no hay más oocitos primarios disponibles.

Una vez que el proceso de la oogénesis se ha reanudado durante la pubertad, se producen uno o varios óvulos maduros cada mes en cualquiera de sus ovarios hasta que ambos cesan su funcionamiento durante la menopausia.

En el curso de su vida fértil, una mujer puede producir unos 400 óvulos maduros.

Por supuesto, solo una fracción muy pequeña de éstos puede tomar parte en el proceso de la concepción.

Todo esto proporciona un contraste llamativo de la manera en que los espermatozoides se producen en el hombre (la producción continua de millones de espermatozoides diariamente, comenzando en la pubertad).

El desarrollo de un óvulo maduro sucede en varios pasos: cada oocito primario está contenido en un racimo de células de apoyo, que  están ubicados en la capa externa del ovario, cada mes, bajo la influencia de ciertas hormonas, uno de los racimos crece hasta un punto tal que aparece como una ampolla relativamente grande en la superficie del ovario.

Esta ampolla se llama folículo de Graaf , durante el periodo de crecimiento del folículo, el oocito primario, al igual que cualquier otra célula del cuerpo femenino, contiene 46 cromosomas (incluyendo dos cromosomas X), se divide en dos nuevas células de tamaño muy desigual: una célula relativamente grande el oocito secundario y una diminuta llamada  cuerpo polar. En esta división celular, los 46 cromosomas son distribuidos en dos partes iguales y cada una de estas mitades se asigna a cada una de las nuevas células. Así, tanto el oocito secundario como el cuerpo polar contienen solamente 23 cromosomas cada uno (incluyendo el cromosoma X).
El cuerpo polar muere y se desintegra, solamente el oocito secundario está destinado a continuar madurando.
Primero, este flota libremente en el interior del folículo en crecimiento que contiene fluido. Finalmente, el folículo revienta, libera el oocito secundario en la cavidad abdominal, esta liberación se conoce como ovulación. El oocito secundario entonces entra en la trompa de Falopio más cercana, aquí se divide otra vez en dos células nuevas de tamaño desigual: un óvulo relativamente grande y un segundo cuerpo polar diminuto. Sin embargo, esta vez la división reproduce en vez de dividir el número de cromosomas, así, ambas nuevas células conservan 23 cromosomas (incluyendo un cromosoma X). Esta última división y la expulsión del segundo cuerpo polar ocurren solamente después de la fertilización.

Mientras que el segundo cuerpo polar muere al igual que el primero, los 23 cromosomas del óvulo se unen con los 23 cromosomas del espermatozoide, formando así una nueva célula (el cigoto) que contiene otra vez 46 cromosomas como el resto de las células del cuerpo.
El ciclo menstrual:
Una mujer llega a tener su capacidad de reproducirse durante la pubertad y después pierde esta capacidad
alrededor de los 50 años, sin embargo, justamente en sus años fértiles, ella puede concebir solamente durante cierto
lapso de tiempo una vez al mes en que uno de sus ovarios libera un óvulo. La repetición mensual de este acontecimiento, junto con otros cambios corporales regulares, constituye el ciclo reproductivo femenino. Su signo externo más obvio es la menstruación (sangrado mensual). Por esta razón, el ciclo reproductivo se puede llamar también ciclo menstrual, de hecho, este último término tiene la ventaja de referirse a una experiencia concreta que les resulta familiar a prácticamente todas las mujeres, incluyendo aquellas que no se reproducen.

La primera menstruación de una niña (también llamada menarca) ocurre generalmente entre los 11 a  13 años, sin embargo, la segunda menstruación puede muy bien ausentarse mucho más de un mes. Durante la adolescencia, los ciclos menstruales son algo irregulares, solamente más adelante se establece un ritmo regular.

En una mujer madura, los ciclos menstruales duran generalmente entre 28 y 35 días, no obstante, una cierta irregularidad es siempre posible y absolutamente normal, la irregularidad se incrementa nuevamente en la medida que la mujer envejece. Finalmente, después de la menopausia, sus menstruaciones cesan completamente.

La función básica del ciclo menstrual es, en resumen, preparar el revestimiento del útero para la posible
implantación de un óvulo fertilizado, si no ocurre ninguna implantación, el revestimiento se desprende y se expulsa a través de la vagina. Esta expulsión es conocida como sangrado menstrual o simplemente menstruación.

Cuando el sangrado ha cesado, la preparación del recubrimiento uterino así como el ciclo entero comienzan nuevamente.
Teóricamente, la descripción del ciclo menstrual podría comenzar con cualquiera de sus fases. Para los propósitos del
cálculo médico, por ejemplo, se supone que el ciclo menstrual comienza con el primer día de la menstruación y termina con el último día antes de la menstruación siguiente. Sin embargo, en el actual contexto parece más útil comenzar con el crecimiento del óvulo (ovum) y el recubrimiento uterino gradual (endometrio).
1. Preparación para la ovulación
Cuando cesa el flujo menstrual, el revestimiento uterino es muy fino, bajo la influencia del estrógeno, hormona producida por los ovarios y secretada a la circulación sanguínea, el endometrio comienza a engrosarse paulatinamente, el aumento del nivel de estrógeno también estimula el crecimiento de algunos folículos de Graaf que encierran los óvulos inmaduros.
De hecho, solamente uno de estos folículos sigue desarrollándose mientras los demás se desvanecen, luego de
aproximadamente dos semanas, el folículo se revienta y suelta el óvulo, lo que se conoce como ovulación, en el momento de la ovulación, el revestimiento uterino ha crecido considerablemente y asi llega a estar preparado para una posible implantación. La ovulación tiene lugar cerca de 14 días antes del inicio de la menstruación siguiente. Es decir, si el óvulo no está fertilizado e implantado, el revestimiento uterino se desprende y será expulsado dos semanas más tarde.
Así, contando al revés, en un ciclo menstrual de 28 días, la ovulación ocurre en el decimocuarto día; en un ciclo de 35 días, ocurre en el vigesimoprimer día, en otras palabras, mientras el lapso de tiempo que hay entre la ovulación y la
siguiente menstruación es bastante estable, puede variar considerablemente aquel que hay entre la menstruación y la
ovulación siguiente, las parejas que utilizan como anticonceptivo el método de ritmo deben tener muy presente este hecho.


2. Preparación para la implantación

Un poco antes de la ovulación, el folículo que envuelve el óvulo, comienza a producir una hormona nueva llamada
progesterona, esta producción se incrementa decisivamente después de la ovulación cuando el folículo roto es
transformado en “cuerpo amarillo” (Lat. corpus luteum), ademas de la progesterona, que desempeña un papel
importante en la preparación final del revestimiento uterino, el cuerpo amarillo también continúa la producción de
estrógeno. Bajo la influencia de este estímulo hormonal, el revestimiento del útero pronto alcanza su mayor grosor
y receptividad para la implantación, después de su liberación del ovario, el óvulo entra en la trompa de Falopio más
cercana y comienza su viaje hacia el útero, dentro de algunas horas, experimenta su maduración final y llega a estar listo para la fertilización.

Después de su fertilización, el óvulo se convierte en un racimo de células que continúa su viaje por la trompa de Falopio hacia el útero, donde llega aproximadamente tres días más tarde. Finalmente, después de otros tres
a cuatro días, comienza la implantación en el recubrimiento uterino alimenticio, así comienza el embarazo.

Un embarazo ayuda a mantener el cuerpo amarillo y su producción de estrógeno y progesterona, como resultado, no ocurre una nueva ovulación, y el revestimiento uterino no se deteriora. En otras palabras, en caso de un embarazo, el ciclo menstrual es suspendido en este punto y no entra en la tercera fase descrita.
3. Menstruación
Una fertilización es posible solamente dentro de las primeras 24 horas después de la ovulación, si el óvulo no encuentra ningún espermatozoide durante este tiempo, simplemente muere y se desintegra, obviamente, en este caso tampoco hay implantación. Consecuentemente, el recubrimiento grueso especial del útero ya no es necesario, así pronto comienza su desprendimiento y expulsión.

El material expulsado consistente principalmente de moco, tejido del recubrimiento y cantidades variables de sangre, es descargado a través de la vagina, esta descarga se conoce como sangrado mensual o menstruación (del Latín mensis: mes). Dura generalmente entre 3 y 5 días. En lenguaje popular, estos días también son llamados simplemente el “periodo”. El primer día de la menstruación se considera generalmente el primer día del ciclo.

En el pasado, muchas sociedades tenían prohibiciones fuertes contra la cópula sexual durante la menstruación,
generalmente, las mujeres eran consideradas “sucias” durante este tiempo, desde un punto de vista puramente
médico, no hay ninguna razón por la que la cópula sexual no deba ocurrir en cualquier momento durante el ciclo
menstrual, de hecho, muchas mujeres son particularmente receptivas sexualmente justo antes o durante su periodo.

Menopausia
Generalmente entre los 45 a 50 años una mujer nota que su ciclo menstrual se vuelve cada vez más irregular,
hasta que finalmente, cesa completamente, esta cesación permanente de la menstruación se llama menopausia. Un
término más amplio, climaterio (del Griego klimakter: período crítico), se refiere a los cambios fisiológicos y psicológicos generales que ocurren durante este tiempo en la vida de una mujer. Según lo descrito anteriormente, el número de oocitos de una mujer se reduce a cero con los años, correspondientemente la mujer también cesa de producir las hormonas necesarias para la preparación del recubrimiento uterino. En algunas mujeres, los cambios hormonales que resultan pueden, durante un tiempo, producir síntomas desagradables, tales como dolores de cabeza, vértigo, fatiga, insomnio y depresión. Otro síntoma que puede ocurrir en varias ocasiones es una sofocación o sensación de calor breve que se extiende por todo el cuerpo, tal fogonazo puede durar desde un segundo hasta algunos minutos, y puede ser seguido por escalofrío o transpiración fuerte. Estos y otros malestares menopáusicos pueden ser aliviadas e incluso eliminadas por medio de tratamientos hormonales. En la mayoría de los casos, el climaterio entero no dura más de dos años.
Aunque la menstruación llega a ser cada vez menos frecuente durante este periodo, la ovulación (y por lo tanto
la concepción) son todavía posibles. Una mujer que no desea quedar embarazada durante su climaterio por lo tanto,
haría bien al continuar con el uso de la anticoncepción, después de un año sin la menstruación, ella puede asumir con seguridad que ya no es fértil.

La pérdida de la fertilidad no afecta la sensibilidad sexual de una mujer, así, muchas mujeres muestran un interés renovado y creciente en las relaciones sexuales una vez que puedan dejar de preocuparse por embarazos indeseados.