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Transexualidad

El transexual es una persona, que siente que su identidad sexual está en conflicto con su anatomía sexual, sufre una disconformidad entre su sexo biológico, social y psicológico.
Una mujer transexual es aquella que nace con anatomía masculina y un hombre transexual es el que nace con anatomía femenina. Se los designa por el sexo con el que se sienten identificados y no por con el que fueron denominados al nacer.
Estas personas desean modificar las características sexuales que no se corresponden con el sexo con el que se sienten identificadas, por eso, algunas suelen pasar por un proceso de reasignación de sexo, que puede incluir o no una cirugía de reconstrucción genital, mal llamada operación de “cambio de sexo”.
El Manual de Diagnóstico Psiquiátrico DSM-IV-TR clasifica la transexualidad como Trastornos de la Identidad Sexual. Por esta razón organizaciones transexuales de todo el mundo se manifestaron públicamente el 16 de octubre de 2009, solicitando que desaparezca la transexualidad como patología en la revisión del V Manual Estadístico y Diagnóstico de Enfermedades Mentales de la Asociación Psiquiátrica Norteamérica (DSM-V) que se realizará en 2012.
Transexualidad en la historia:
Existen infinidad de documentos, relatos míticos, históricos o alusiones de todo tipo, que hacen referencia y sugieren la existencia de transexuales en la historia de la humanidad, en algunas sociedades se los ha idolatrado,y en otras, en cambio fueron perseguidos.
En la cultura grecorromana, encontramos por ejemplo la escultura de Ovidio, expuesta en el Museo del Louvre de Paris. La diosa Castalia en la mitología griega era comprensiva y accedía “a los deseos de las almas femeninas encerradas en cuerpos masculinos.”
En la Roma antigua, existían personas nacidas con cuerpo de varón,que decidían su género y se castraban sus genitales masculinos, eran las sacerdotisas.
El filósofo judío Philo de Alejandría (20 a.C.-50 d.C.) describió ciudadanos romanos varones que invertían grandes sumas de dinero para cambiar su naturaleza masculina en femenina.
Ovideo, poeta de la antigua Roma, contempla todos los cambios de cuerpo posibles en su poema “Las  Metamorfosis” sugiriendo de forma bastante clara el deseo de algunas personas de su época de cambiar de sexo.
El emperador romano Heliogábalo (218-222 d. C.) afirmaba sentirse mujer, y llegó a pedir a sus médicos que le practicasen una cirugía para cambiarse de sexo.
Ya en la Edad Media tenemos incluso referencias de transexualidad dentro de la misma Iglesia Católica, basta mencionar a Santa Wilfrida, cuya leyenda dice que pidió a Dios el poder convertirse en hombre y le fue concedido, y a San Onofre quien le solicitó a Dios que lo hiciera varón y su cuerpo se masculinizó.
Del Papa Juan VIII (sucesor de León IV) se decía que biológicamente había nacido mujer y que se hizo pasar toda su vida por varón, historia que fue censurada varias veces por la Inquisición.
También podemos mencionar casos bastante evidentes como el de Juana de Arco (1412-1431) quien fue ejecutada por  la Inquisición, además de por brujería, por llevar constantemente ropas de hombre y comportarse como varón en todo momento.
Tampoco desaparece el rastro de los transexuales en la historia cuando pasaron a ser considerados como desviados, ni cuando fueron convertidos en delincuentes (se les aplicaba la ley de vagos y maleantes), ni cuando fueron descritos como enfermos mentales, miles de personajes de todos los tiempos y todos los ámbitos sociales, han nacido transexuales.
El primer caso público de una persona transexual sometida a un cambio de sexo fue Christine Jorgensen, militar americana, operada con éxito en 1953, Jorgensen falleció de cáncer a los 62 años en 1992, dejó un libro titulado:“Yo una vez fui hombre”, en él detallaba sus experiencias antes y después de la operación.
El transexualismo entró en la literatura médica en 1853 cuando Frankel describió el caso de Screfakind Blank, cuyo cuerpo examinó post mortem, Blank se había suicidado ahogándose, antes de ser apresado por la policía, desde niño había sentido afición por disfrazarse de mujer y había sufrido la cárcel por su tendencia a seducir jóvenes y contagiarles enfermedades venéreas.
Posteriormente, Krafft-Ebing describió en 1894 algunos casos y Hirschfeld en 1925 utilizó por primera vez el término “transvestismo” (hoy sabemos que se equivocó) y lo diferenció de la homosexualidad.
Havelock Ellis en 1936 los llamó “invertidos sexoestésicos” o eonistas, en referencia al caballero Eon, que vivió la mitad de su vida como mujer.
El término “psicopatía transexual” lo debemos a Cauldwell (1949) y en 1953 Henry Benjamin habla de la diferencia entre transvestismo y transexualismo y publicó en 1966 un trabajo con una muestra de 172 pacientes (152 varones y 20 mujeres) sobre el “fenómeno transexual”, a partir de este trabajo surge una explosión casuística que culminó con la monografía de Green y Money (1969) titulada “Transexualismos y reasignación de sexo”, que es la primera descripción sistemática (clínica, psicológica, antropológica y sociológica) del síndrome.
Es en el 1951 cuando en una clínica de Copenhague (Dinamarca) se realizó la primera intervención quirúrgica de adaptación morfológica genital, que alcanzó difusión internacional. El cirujano Christian Hamburgero llevó a cabo la mencionada operación a un ex soldado que había formado parte en la segunda guerra mundial, quien había decidido adaptar sus genitales a su ser psíquico.
En Latinoamérica el “pionero” de estos abordajes quirúrgicos fue el médico colombiano Fernando del Corral, en Argentina los discípulos del Dr. Finochietto, los médicos Clemente Rodríguez Jáuregui,  Alejandro Pavlosky, Ricardo San Martín y Francisco Defazio, se vieron complicados judicialmente en la década del 60 por los trabajos quirúrgicos de referencia.
El doctor Defazio, considerado uno de los más destacados y brillantes especialistas, fue condenado a tres años y un mes de cárcel por haber “mutilado los órganos genitales de Mauro Fernando Vega, Liliana Vega, Patricia Rojo y Alberto Derita.
La palabra transexual es una expresión que califica a un tipo de personas, el término es un neologismo introducido a comienzos de los años 50 por el psicoterapeuta norteamericano Harry Benjamin.
El prefijo trans (o tras) da la idea de desplazamiento, pasaje de un lugar a otro, pero en la palabra transexual la connotación es diferente, no hay cambios entre sitios ni personas, todo ocurre en el cuerpo de un sólo sujeto, quien se desplazaría, metafóricamente, entre dos sexos, dejando atrás el que lo caracterizara biológicamente desde su nacimiento y entrando en el otro.
Diferente es el caso del homosexual y del travestido, el primero, se siente atraído por individuos de su mismo sexo, pero no desea modificar su cuerpo, se siente y vive como hombre, psíquica y físicamente, goza mediante el pene , pero le gustan otros hombres (no todos).
El travestido (o travestí) se viste como si fuese del otro sexo, pero se identifica como hombre, el transexual también se viste con las ropas del otro sexo, pero mientras esto es para el travestido el fin, para aquél es sólo un medio.
Un travestido puede ser homosexual, pero no es transexual, los transexuales están convencidos de que la naturaleza ha cometido un error, y en su caso e intentan rectificarlo.
El sexo, desde un punto de vista científico, está integrado por:
•El sexo biológico, que es la suma de todos los elementos sexuados del organismo.
•Los cromosomas, que aportan la información genética, XY determina un sexo varón y XX un sexo hembra; hablamos en este caso de sexo cromosómico.
•Las gónadas que son las glándulas sexuales del organismo, son los testículos para el sexo masculino y los ovarios para el femenino.
•Los genitales que son la parte externa del aparato genital, pene y escroto para los hombres; clítoris y vulva para las mujeres.
•Las hormonas sexuales que son sustancias producidas básicamente por las gónadas y que son responsables, en principio, de los caracteres sexuales secundarios. Los andrógenos y la testosterona que son los que determinan caracteres masculinos y los estrógenos los que determinan los caracteres puramente femeninos, todas las personas tenemos hormonas masculinas y femeninas, pero en distinta proporción, es el equilibrio entre estas hormonas lo que determina la apariencia sexual externa.
•El sexo psicológico es como la persona se identifica, mentalmente la persona se “siente” de un sexo u otro.
•Cuando hablamos de sexo social, nos referimos al género o sexo público que puede ser de hombre o mujer, en este punto es importante señalar una categoría más que es la de rol de género que se configura con el conjunto de normas y prescripciones que dictan la sociedad y la cultura sobre elcomportamiento femenino o masculino.
•Algunos autores hablan de la identidad sexo-genérica; la identidad sexual tiene que ver con identificarse con las características biológicas de ser macho o hembra y la identidad de genero tendría que ver con la identificación de las categorías culturales de pertenecer a uno de esos dos sexos biológicos, es decir la de identificarse con ser hombre o mujer.
Realmente, sólo las personas capaces de distinguir entre género (construcción social y  dependiente del contexto) y sexo (condición producto de un desarrollo biológico determinado) serían capaces de distinguir entre ambas clases de identidad, normalmente, una identidad sexual determinada está socialmente relacionada de forma determinante a una identidad de género determinada.
Dentro de esta multiplicidad de variables, tal como se ha indicado, el único elemento de certeza para determinar desde un punto de vista biológico el sexo del sujeto, es el dato cromosómico, el que es inmutable desde el momento de la concepción y no es posible de modificar por la acción de los otros elementos o por intervenciones naturales o externas.
El problema del transexualismo consiste, precisamente, en una definitiva disociación que se presenta en el sujeto entre el elemento cromosómico y su perfil psico-social. Esta es la razón del tormento mental del transexual y su ansia de reasignación sexual o cirugía.
Los términos y conceptos en torno a la transexualidad no están muy consensuados por el momento, sobre todo porque se trata de una minoría poco atendida y estudiada, de hecho, probablemente los mayores esfuerzos por avanzar en su estudio están surgiendo por parte de la misma comunidad de personas transexuales, sin embargo, en esta misma comunidad tampoco existe un consenso con respeto a los términos.
También se debate si la forma más correcta de denominar a la transexualidad es, transgénero, transexualismo, o incluso síndrome de HarryBenjamin.
El género gramatical de los términos utilizados para describir a las personas transexuales siempre se refiere al sexo de destino, es decir, al sexo con el que los individuos se sienten identificados, por ejemplo, un hombre transexual es alguien que fue identificado como mujer al nacer debido a sus genitales, pero que se identifica como hombre, entre ellos se conocen como FtM (Female to Male), que  pasado al castellano como ta,l o bien traducido literalmente seria MaH (Mujer a Hombre), entiéndase transexual que va de un origen anatómico femenino a un destino masculino. La palabra “travesti” en general es considerada ofensiva, ya que confunde los términos de travestismo y transexualidad.
Causas de transexualidad:
Para la mayoría la transexualidad es una enfermedad psíquica o física, dentro de esta postura se han planteado numerosas hipótesis, como por ejemplo desórdenes glandulares, desequilibrios entre hemisferios cerebrales, intervención decisiva de un cromosoma, etc.
Para algunos otros la transexualidad no constituye un supuesto patológico, sino que se trata por definición de un aspecto íntimo que hace al proyecto existencial de cada uno, dentro de esta línea de pensamiento, hay quienes consideran que lo que habilita una terapia (es decir lo patológico) es la inadecuación de la orientación sexual y el cuerpo, no la orientación (transexualidad) en sí.
Se postula que las orientaciones actuales sobre el transexualismo son básicamente dos.
1.- Una hace hincapié en la desviación del psiquismo del transexual hacia el otro sexo, según esta orientación, el elemento psíquico llega al extremo de descolocar anímicamente la identidad que en un principio fue suya, con una fuerza tan radical que produce el repudio al sexo de origen y, para mantener normales vínculos heterosexuales, el impulso definido, concreto, que ante nada se detiene, los lleva a emplear todos los medios para la transformación. Esa persona vive un síndrome por el que, desde el punto de vista genotípico y fenotípico, es clasificada mujer u hombre, pero vive y siente a la manera del género contrario. Aunque sea normal físicamente, la persona esta poseída de una incontrolada aspiración a modificar quirúrgicamente el sexo somático (que le resulta intolerable) y obtener el reconocimiento social y jurídico del nuevo estado que proviene de la transformación.
El sexo psicológico, contrapuesto al anatómico, se adquiere entre los dos a los cuatro años, se traduce en un comportamiento en los juegos, amistades, ademanes, gestos, preferencias, modos de moverse y expresarse, son exteriorizaciones diversas a la apariencia morfológica, en cuyo aspecto no hay anomalías, y hormonalmente tiene valores normales dentro del sexo que aparenta y está registrado.
La importancia muy decisiva de la orientación psíquica se muestra en el hecho de que la psiquiatría, el psicoanálisis, la psicología y la psicoterapia, son impotentes para mudar la inclinación mental y adecuarla a los atributos físicos, ese tratamiento psiquiátrico falla sistemáticamente y, por ende, sólo resta la solución inversa que es adaptar el cuerpo a la mente, instalación psíquica que se avizora hoy como irreversible. O sea que para dar paz y armonía a la disociación,produciendo la identidad sexual de la mujer o el hombre transexual, por ahora el exclusivo método es el quirúrgico-clínico, con el cual se provee a una mente femenina de los atributos femeninos (vagina, mamas y otros caracteres sexuales secundarios) y del otro lado, a la mente masculina los correspondientes atributos(pené, testículos y el resto posible)
.2.- La segunda orientación sostiene que la transexualidad tendría como causa una transformación celular. La comprobación de esta causa está en estudio, las investigaciones en curso revelarían que esa aguda tendencia que aparece en las criaturas de dos a cuatro años deriva de las células cerebrales,ubicadas en el hipotálamo y que se refieren a la relación sexual, dichas células  determinarían la afición, conducta o comportamiento sexual, sin que ello tenga efectos en una variante de los cromosomas.
Las opiniones llevan a pensar en un hecho biológico congénito, que madura con los años, por lo que existiría en el transexual un proceso biológico, además del psicosocial, esta segunda comprobación, que se está llevando a cabo especialmente por científicos australianos, confirma lo expuesto, en el sentido de que no hay aquí un cambio voluntario y caprichoso, sino una verdadera terapia para lograr la identidad sexual, pasando de su dislocación a la unidad psicosomática, con provecho de la personalidad humana y sus caracteres.
Diagnóstico de la Transexualidad:
La transexualidad es descripta como un “trastorno de la identidad sexual”, se remarca dos componentes en los cuales debe haber pruebas de que el individuo se identifica de un modo intenso y persistente con el otro sexo, lo cual constituye el deseo de ser o la insistencia en que uno es del otro sexo.Los criterios de clasificación son:
1.- Identificación acusada y persistente con el otro sexo (no sólo el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con las costumbres culturales), en los niño/as el trastorno se manifiesta por cuatro o más de los siguientes
-Deseo repetido de ser,o insistencia en que uno es del otro sexo.
-Preferencia por el travestismo o por simular vestimenta del otro sexo biológico;
-Preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo o fantasías referentes a pertenecer al otro sexo.
-Deseo intenso de participar en los juegos y en los pasatiempos propios del otro sexo.
-Preferencia marcada por compañeros del otro sexo.
En los adolescentes y adultos la alteración se manifiesta por síntomas tales como el deseo firme de pertenecer al otro sexo, ser considerado como del otro sexo, un deseo de vivir o ser tratado como del otro sexo o la convicción de experimentar las reacciones y sensaciones típicas del otro sexo.
2.- Malestar persistente con el propio sexo o sentimiento inadecuado con su rol.
En los niños la alteración se manifiesta por cualquiera de los siguientes rasgos: sentimiento de que el pene y los testículos son horribles o van a desaparecer, de que sería mejor no tener pene o aversión hacia los juegos violentos y rechazo a los juguetes, juegos o actividades propias de los niños; en las niñas, rechazo a orinar en posición sentada, sentimiento de tener o de presentar en el futuro un pene, de no querer poseer pechos ni tener menstruación o aversión acentuada hacia la ropa femenina.
En los adolescentes y en los adultos se manifiesta por síntomas como: preocupación por eliminar las características sexuales primarias y secundarias (por ejemplo pedir tratamientos hormonales, quirúrgicos u otros procedimientos para modificar físicamente los rasgos sexuales y de esta manera parecerse al otro sexo) o creerque se ha nacido con el sexo equivocado.
3.- La alteración no coexiste con una enfermedad intersexual.
4.- La alteración provoca malestar clínicamente significativo o deterioro sexual, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
No existe una evidencia fehaciente de por qué un transexual presenta un convencimiento temprano, permanente e irreductible de que su cuerpo no está de acuerdo con su mente ”genéricamente” distinta.
Históricamente, los tratamientos psicológicos orientados a “curar” la transexualidad han sido un rotundo fracaso, en 1972, la American Medical Association Committee on Human Sexuality hizo pública la opinión médica dominante de que la psicoterapia es inefectiva para personas transexuales y que la terapia de reasignación de sexo era más útil.
Un buen número de tratamientos que se utilizaron en el pasado son hoy en día considerados inefectivos para las personas con una significativa y persistente disforia de género, incluyendo la terapia de aversión, las medicaciones psico-activas, la terapia electro convulsiva, tratamientos hormonales permanentes con el género anatómico de nacimiento y psicoterapia sólo.
La terapia reparativa orientada a personas homosexuales también ha sido aplicada a personas transexuales, ya que en ocasiones la transexualidad es vista como una homosexualidad extrema, esta visión ha desaparecido hace mucho de casi todos los discursos científico sin embargo, para algunas personas transexuales, las terapias orientadas a resolver estos conflictos, distintas de los tratamientos somáticos para reasignar el sexo físico, pueden ser eficaces y útiles. Algunas personas pueden tener conflictos más leves entre la identidad sexual y sus características sexuales físicas, estos individuos pueden no desear realmente someterse a un proceso de reasignación de sexo, pero pueden buscar asistencia para superar los conflictos a los que se enfrentan.
Si los individuos expresan su deseo de asistencia psicológica sin cirugía de reasignacion de sexo, el asesoramiento de apoyo y psico-educativo puede ser de ayuda, sus razones para renunciar al proceso pueden incluir preocupaciones familiares o profesionales, percepciones de la dificultad del proceso, miedo a la pérdida de su posición o rol social, firmes creencias religiosas, real o percibida incapacidad para financiar el proceso y una avanzada edad o problemas médicos crónicos, que pueden, en algunos casos, considerarse contraindicaciones médicas para la terapia hormonal o la cirugía de reasignación de sexo.
Sin tener en cuenta su razonamiento, si su decisión es consistente, debería ser respetada, estos individuos a menudo buscan métodos alternativos con los que puedan mejorar su vida, promoviendo la aceptación de su identidad sexual y mejorar su baja autoestima causada por el conflicto.
Estos métodos pueden ser tratamientos somáticos parciales como sólo terapias de reducidas dosis hormonales, que permite a los pacientes a vestir y vivir parcialmente en el rol de género que se corresponde con su identidad sexual, e incluso -simplemente- permitir a la persona una válvula de escape segura para expresarse como varón o mujer puede proporcionar una gran satisfacción a los pacientes que, por una razón u otra, eligen no someterse al proceso de reasignación de sexo.
Reasignación de sexo:
No fue sino hasta 1950, en que un psiquiatra y endocrinólogo pionero, el Dr. Harry Benjamin decidió aplicar ambas de sus especialidades al tratamiento del transexual, si la mente no puede ser cambiada para adaptarse el cuerpo, pensó él, entonces habría que cambiar el cuerpo para que conjugue con la mente.
Por primera vez, los transexuales pudieron vivir a gusto con sus propios cuerpos, pero la reasignación de género no es una cura; es simplemente un tratamiento que puede evitar otros problemas mucho más serios, tales como el suicidio o el abuso de substancias.
Los transexuales se someten a una intensa evaluación y consejería psicológica, este proceso no es para convencer al sujeto de renunciar a su transexualismo, sino para determinar la viabilidad del drástico e irreversible proceso de reasignación de género, por ejemplo, si la persona no es realmente un transexual, pero en vez de eso está sufriendo de un cuadro de homosexualidad egodistónica, los efectos del tratamiento pueden ser devastadores.
Un travesti mal aconsejado, quien es normalmente feliz viviendo en el rol de su género físico pero que tiene la compulsión de funcionar ocasionalmente en el rol del otro género,puede ser muy infeliz por una reasignación de sexo permanente. Por lo tanto, un transexual debe de ser evaluado por un consejero psicológico experimentado para estar seguro de que el transexualismo es el tema real.
Aunque en la actualidad la única solución que existe para este tipo de pacientes es la intervención quirúrgica, el cirujano plástico no puede ni debe tratar esta alteración de manera aislada, la meta de un programa de reasignación de sexo es la rehabilitación total en la sociedad de los pacientes afectos de este desorden.
La Cirugía Plástica es tan solo una parte de este programa de rehabilitación, por lo que la reunión de una serie de profesionales en un equipo de tratamiento, es fundamental para conseguir unos resultados óptimos, cualquier centro que desee desarrollar un programa de reasignación de sexo debe fundar y desarrollar un equipo multidisciplinario, que se ocupará de realizar el diagnóstico, diagnóstico diferencial y de desarrollar todas y cada una de las etapas del
tratamiento.
Las etapas de tratamiento desarrolladas por el equipo medico son las siguientes:
1. Diagnóstico
2. Indicación de cambio de sexo
3. Inmersión en el rol contrario
4. Tratamiento general y hormonal con testosterona
5. Cambio de sexo
6.Seguimiento
Las disciplinas que deben incluirse y trabajar juntas en el equipo incluyen el médico de cabecera, psiquiatra, psicólogo o sexólogo, endocrinólogo y/o internista, ginecólogo, urólogo, trabajador social y cirujano plástico.
Tanto el trabajador social como el psicólogo son esenciales para realizar una buena indicación de la reasignación de sexo. El consejo de la asesoría jurídica del centro es también esencial para evitar problemas legales tras el tratamiento. Sólo se procederá a la realización del cambio de sexo cuando:- se haya realizado un diagnóstico- exista una indicación clara de cambio de sexo y- todas las condiciones y supuestos de la HBGDA se hayan cumplido,  sólo los pacientes que presentan un transexualismo clásico son buenos candidatos para la cirugía de reasignación de sexo.
Una vez que el diagnóstico de transexualismo está confirmado, es cuando comienza la parte médica del tratamiento. La persona que entra en esta fase del tratamiento es por lo general llamado “transexual pre-operado”.
El tratamiento hormonal gradualmente va ayudando al transexual a despojarse de su “disfraz” lo que le ayudará a adentrarse en su “rol” y adaptarse a la sociedad en la que ella/el considera ser su lugar correcto.
Después de un tiempo que puede ser desde varios meses a varios años el transexual públicamente acepta su nuevo rol de género. Los servicios de consejería psicológica continúan durante todo el período de terapia hormonal, para ayudar al transexual a des-aprender el rol que ha tenido por tantos años.
Hay muchas situaciones traumáticas comprometidas, el transexual necesita no sólo aprender el nuevo rol, sino también el aprender que está bien el estar en él.
La mayoría de los protocolos de reasignación requieren que el individuo viva y se desenvuelva en su nuevo rol por un mínimo de 12 a 18 meses antes que la cirugía de reasignación de género le sea autorizada.
Esta fase se denomina “Test de vida real” o RLT (por sus siglas en inglés), tanto el paciente como el psicológo deben estar convencidos de que la cirugía será de ayuda y no dañina. Es entonces que el terapista primario refiere al paciente a un segundo médico,generalmente un psiquiatra, para otra evaluación para confirmar que la cirugía es apropiada. Sólo entonces un cirujano de reputación aceptará al paciente.
Las personas intersexuales son aquellas que nacieron con diferencias cromosómicas o genitales ambiguos, algunos bebés intersexo han sido incluso reasignados sexualmente, sin su consentimiento, y más tarde en la vida desarrollan problemas de identidad de género notablemente similares a los de las personas transexuales, lo que demuestra la importancia del buen diagnostico, y el seguimiento estricto del protocolo antes de realizar un cambio que será irreversible.